La adivina, temerosa, mira nuevamente la palma de su propia mano.
Allí, en su mano, dice «Tu destino es morir por tu propia mano».
Temor siempre a la mano
por
Etiquetas:
La adivina, temerosa, mira nuevamente la palma de su propia mano.
Allí, en su mano, dice «Tu destino es morir por tu propia mano».
por
Etiquetas:
Deja una respuesta