Eterna penitencia

Mientras se baña siente culpa, así que aprovecha para purificarse limpiando la falta con agua y jabón en un acto de contrición. 
Entonces va recreando en su imaginación (y en todo su cuerpo) los hechos voluptuosos cometidos con su vecina hasta finalmente explotar en un cálido éxtasis religioso. 
Para entonces reiniciar el ritual en otro ciclo de lavado de pecados. 


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