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Últimas infinitas palabras
Escribió sus últimas palabras en una cinta de Moebius. Nunca nadie pudo terminar de leerlas…
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No cantes victoria
Tenía una horrible voz. Le llevó mucho tiempo educarla. Años de afinarla y estar practicando, hasta llegar a mejorarla. Lo suficiente como para mostrar al mundo su logro. Sin embargo, poco antes de su primer concierto, le gritaron: ¡No cantes victoria! ¡Mejor recítala!
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Especulación especular
¿Y sí el espejo soy yoy yos ojepse le ìs Y?
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El extraño caso de los gemelos idénticos no idénticos
Aún recuerdo el extraño caso de los gemelos idénticos que no eran idénticos. Uno era más parecido que el otro.
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El número de la suerte
¡El número de la suerte! ¡Lleve su número de la suerte! Pregona el vendedor de billetes de lotería. Y así cada quien se lleva el número de su suerte. Buena, mala o regular.
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Laberinto enredado de amor
– Teseo, Teseo. ¿Dónde estás que no te veo? – Julieta, Julieta. Aquí en la banqueta. ¡Caramba! ¡Y Romeo debe estar en el centro del laberinto! ¡Corre y salva a tu amado! Que yo le digo a Ariadna que jale el hilo para sacarme de esta otra romántica y enredada historia.
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Lo que el espejo se llevó
Me miro en el espejo. Está todo, excepto mi alma.
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Teseo y la tecnología de la perdición
Teseo entra confiado. En el centro del laberinto, el GPS se apaga.
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Se me fue el sueño
Se me fue el sueño. Y no quise despertar, hasta volverlo a encontrar.
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Renovarse o morir
Hace tiempo ya que murió el viejo Doctor y cada vez le es más difícil reponerse.Y el problema no es tanto conseguir las piezas de repuesto, sino la autoreparación en sí. El pobre monstruo se aleja lentamente, casi descorazonado, de la tumba del Doctor Frankestein.
Microcuentos, libros pop-up y chUCHerias…
