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  • Microcuento para armar

    Tomé el diccionario para armar un microcuento. El problema es que ahora me sobran piezas y no sé cuáles son. 

  • Cuento con moderación

    Había una vez unos enamorados tan moderados, mesurados, controlados, precavidos, ecuánimes, cautos, contenidos, reflexivos, templados, previsores, discretos, estructurados, sobrios, prudentes, equilibrados, reservados, organizados, frugales, en fin, tan sensatos, que se permitieron vivir felices para siempre solamente por un momento, aunque aún no deciden cuándo.

  • Tardamos toda una eternidad

    Tardamos toda una eternidad, pero finalmente logramos vivir felices para siempre.   Fue complicado.  Probamos besarnos para ver si despertábamos del sueño.  También intentamos besar a un sapo, pero no tuvimos suerte: no quería volver a ser príncipe.  Me disfracé de lobo, y ella de Caperucita. La abuelita nos venció a los dos.  Le probé…

  • Ciencia fRicción

    El amor entre ellos parecía imposible. El problema se resolvió con un poco de lubricante en la interfaz humano-robot. 

  • Oscura cita literaria

    Cuando despertó a medianoche, el dinosaurio todavía estaba allí; aunque el escritor no había llegado todavía a la cita.

  • Había una vez… Aplican restricciones

    Vivieron felices para siempre, pero sólo de las 11 de la mañana a las 2 y media de la tarde. 

  • Vivieron felices para siempre mientras…

    Vivieron felices para siempre mientras pasaban rápidamente los créditos de la película. 

  • Después de 111 años de tanto pensarlo

    Un día de este año, la escultura El Pensador de Rodin se levanta, se estira, se desentume y camina sonriente por primera vez.  Después de 111 años de tanto pensarlo, ha decidido comenzar a disfrutar de la vida, encontrar el amor y principalmente, ya no pensar tanto las cosas. 

  • Justo antes del Apocalipsis

    Justo antes del Apocalipsis, cuando aparecieron las salidas de emergencia, nadie supo utilizarlas. 

  • Después del Apocalipsis

    La gente asustada ve las señales del final del mundo en el cielo.  Se arrodillan, se persignan, oran.  Se arrepienten de lo que hicieron… y aún más de lo que no hicieron.  Después, cuando ven que no ocurre nada, vuelven a sus rutinas diarias de lo que han hecho y seguirán haciendo por siempre.