Categoría: Abra palabra mágica
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Microcuento de Ajedrez: Creer en nosotros
Las apuestas estaban en contra y el rey trataba de dárles ánimos a su tropa.«No creen en nosotros. Pero lo importante es que nosotros creamos en nosotros mismos».Así, salieron a dar batalla.No ganaron… Pero tampoco perdieron. Fue un empate difícil y decoroso que los llenó de orgullo. Porque un empate en muchos casos es tan…
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Microcuento de Ajedrez: Blancura
En aquel juego de ajedrez de madera, una pieza se burlaba de otra:«Yo soy blanca, poderosa y pura, y tú eres una tonta pieza negra e inferior».A lo que la pieza aludida contestó: «Bueno… blanca, blanca, realmente NO lo eres. Más bien estás un poco café. Lo que NO ves es que tú y yo…
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alguna vez…
Recuerdo que alguna vez me soñaste…
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psicoCaricaturas de Santiago No.6. Análisis del Psicoanálisis…
¡Va ahora la maravillosa sexta psicoCaricatura del humorista argentino Santiago Varela! Sobre el tema del psicoanálisis… Dale clic sobre la imagen para verla más grande.
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No Podía Conciliar el Sueño…
No podía conciliar el sueño… No quería… No se dejaba convencer… pero por fin, ¡el sueño y yo nos reconciliamos!
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La clave de la memoria
La clave de la memoria es la repetición.La clave de la memoria es la repetición.La clave de la memoria es la repetición.La clave de la memoria es la…. mmmm…
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«La partida de ajedrez más loca jamás jugada»
Me encontré este sitio«Las historietas de Dionisio Pérez»en que narra diversas partidas de ajedrez con un estilo increíblehttp://www.canal-h.net/webs/rguerrero001/Dionisio.htmEn particular me encantó «La partida más loca jamás jugada»http://www.canal-h.net/webs/rguerrero001/Visor3/dionisio6.htmno todos los días se disfruta de una partida en que el rey blanco viaja hasta la esquina a8 y ya sin dama ¡gana!
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Le pedí que me refrescara la memoria
Le pedí que me refrescara la memoriay me inundó de recuerdos…
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El futuro llega a tiempo…
El futuro llega a tiempo…cada segundo de nuestras vidas.
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Microcuento de Ajedrez: Encuentro sorpresivo
Las dos torres se encontraron de improviso en el flagor de la batalla. Después de la sorpresa vieron que eran de colores iguales y suspiraron aliviadas. No tenían tiempo para platicar, pero era bueno verse y hasta a veces poder trabajar juntas porque lamentablemente casi siempre estaban en extremos opuestos.
