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  • Los ángeles no sueñan

    – «¿Alas? ¡Si hubiésemos nacido con alas no tendríamos necesidad de soñar!»  El ángel insomne escucha al ser terrenal y piensa en la posibilidad de cambiar sus alas por un sueño.

  • La bella durmiente sueña

    La bella durmiente sueña que el príncipe vence al dragón, la ve dormida y la besa para despertarla.  Entonces se da cuenta que ese es el mismo sueño del príncipe, quien quedó dormido a su lado esperando que ella despertara.  Juntos, soñarán felices para siempre.

  • 40 noches de sueños húmedos

    Noé tiene sueños húmedos.  ¡No debió de haber traído a ese par de sirenas!

  • Sueña que se despierta y que escribe un cuento con la idea que soñó

    Sueña que se despierta y que escribe un cuento con la idea que soñó.  Despierta y así despierto, no recuerda la idea que soñó.  Mejor se vuelve a dormir esperando soñar que despierta y que recuerda lo que soñó.

  • Microcuento camaleón

    El microcuento se había ocultado tan bien dentro de aquel largo y aburrido texto legal que nadie nunca lo encontró.

  • Musa equivocada

    En la noche me visita la musa. Estuvo horas buscando inspirarme, pero por más que lo intenté, no pude plasmar en papel las ideas que me dio.  Soy escritor y no me fue posible traducir a palabras las notas musicales, ni las melodías que la musa trataba inútilmente de dictarme.

  • Microcuento para armar (y colorear)

    besó a la princesa  y se convirtió en príncipe  espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?  la Bella se enamoró de la Bestia  besó al sapo  y se convirtió en un niño de verdad  quería ir al baile en el palacio  en un reino muy lejano  y se calzó sus botas de siete…

  • Crecimiento

    El pequeño microcuento va creciendo, ramificándose y creando tramas y subtramas hasta que llega a ser una frondosa novela. El escritor ve el exuberante texto y decide dejarlo como estaba al principio y que mejor la historia germine en cada lector.

  • Idea con la hoja en blanco

    El escritor frente a la hoja en blanco decide no preocuparse, ni entrar en pánico; mejor tiene una idea: publicar las hojas en blanco. La obra es un éxito instantáneo entre los lectores con la mente en blanco.

  • La supuesta seguridad del enroque

    El rey se sentía seguro en su enroque. Protegido tras la fortificación de sus peones que, aunque pequeños, eran aguerridos; también por el caballo siempre dispuesto a saltar encima de cualquier enemigo, y además, por supuesto, por la confiable y fornida torre que le servía de guardaespaldas; bueno, de guarda…brazo porque la tenía a un…