Autor: UCH Héctor Ugalde Corral
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El número de la suerte
¡El número de la suerte! ¡Lleve su número de la suerte! Pregona el vendedor de billetes de lotería. Y así cada quien se lleva el número de su suerte. Buena, mala o regular.
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Laberinto enredado de amor
– Teseo, Teseo. ¿Dónde estás que no te veo? – Julieta, Julieta. Aquí en la banqueta. ¡Caramba! ¡Y Romeo debe estar en el centro del laberinto! ¡Corre y salva a tu amado! Que yo le digo a Ariadna que jale el hilo para sacarme de esta otra romántica y enredada historia.
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Lo que el espejo se llevó
Me miro en el espejo. Está todo, excepto mi alma.
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Teseo y la tecnología de la perdición
Teseo entra confiado. En el centro del laberinto, el GPS se apaga.
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Se me fue el sueño
Se me fue el sueño. Y no quise despertar, hasta volverlo a encontrar.
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Renovarse o morir
Hace tiempo ya que murió el viejo Doctor y cada vez le es más difícil reponerse.Y el problema no es tanto conseguir las piezas de repuesto, sino la autoreparación en sí. El pobre monstruo se aleja lentamente, casi descorazonado, de la tumba del Doctor Frankestein.
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Cuando despertó n+1
Cuando despertó, el dinosaurio no seguía allí. Así que volvió a dormirse a soñar con el dinosaurio que podría esta vez sí estar cuando despierte.
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Supe que era inmortal
Supe que era inmortal cuando la adivina nunca pudo terminar de leer la línea de vida en la palma de mi mano.
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La curiosidad del espejo
La curiosidad del espejo por saber su apariencia, lo lleva a asomarse y verse en un espejo. Y descubre que todo espejo tiene cara de infinito…
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Lo que el tiempo se llevó
Hace el recuento del número de viajeros del tiempo perdidos para siempre en aras del desarrollo de la primera máquina del tiempo, no sólo funcional, sino también con el control suficiente para no terminar perdido en el tiempo.Suspira.Tendrá que poner otro anuncio en el periódico.
